Cómo conocer gente en la barra de un bar LGBTIQ+
Por Lola Almada — Cronista nocturna. Lesbiana, porteña y de madrugada: si hay una fiesta en Buenos Aires, ya estuvo.
En un bar, la barra es el único lugar donde está aceptado hablarle a una desconocida sin que parezca raro. Todas están ahí por lo mismo, esperando, y esa espera compartida es la mejor excusa para arrancar una charla. La clave está en aprovecharla sin forzar.
Elegir bien el lugar en la barra
Las esquinas de la barra son oro: tenés gente de dos lados y una posición natural para mirar al resto del bar. El medio es más expuesto, pero también más transitado. Si vas sola, la esquina te da un punto de apoyo y una vista general sin tener que girar la cabeza todo el tiempo.
Frases que funcionan
- Preguntar qué está tomando la de al lado. Simple, honesto, y da pie a seguir.
- Comentar algo del lugar: la música, el trago de la casa, lo lleno que está.
- Pedirle a la barra una recomendación en voz alta. Alguien siempre opina.
Lo que no funciona
Mirar el celular como escudo. Nadie le habla a alguien que está escribiendo. Tampoco funciona ir directo al cumplido físico con alguien que acabás de ver; en la comunidad lésbica se valora mucho más la charla que el piropo. Y si la otra persona responde con monosílabos, es señal de que no quiere hablar; soltá sin drama.
Si vas con amigas
El grupo puede ser una barrera. Cuando van a pedir, vayan de a una o de a dos, no las cinco juntas. Y si una de ustedes entabló conversación, el resto puede sumarse después de unos minutos, no de inmediato.
Bares donde esto funciona bien
Los bares de la comunidad con barra larga y ambiente relajado son los mejores para esto. Feliza tiene una barra donde la gente se queda charlando, y además ofrece actividades durante la semana que funcionan como rompehielos natural: karaoke, juegos, ciclos. Ir un martes a una actividad es mucho más fácil para conocer gente que ir un sábado a la noche cuando todo está lleno.
La barra es un lugar, pero también una actitud: estar disponible a que pase algo. Con eso alcanza para que, tarde o temprano, pase.