Cómo mantener a tus amigas de fiesta cuando la vida se pone adulta
Por Lola Almada — Cronista nocturna. Lesbiana, porteña y de madrugada: si hay una fiesta en Buenos Aires, ya estuvo.
Hay una etapa en la que ves a tus amigas todas las semanas sin esfuerzo: la noche las junta sola. Y hay otra etapa, que llega sin avisar, en la que entre el trabajo, las parejas, las mudanzas y el cansancio, pasan dos meses sin verse y nadie sabe bien cómo pasó. Si estás ahí, esta nota es para vos.
Primero: no es que se enfrió, es que cambió
Las amistades que nacen en la fiesta tienen una intensidad hermosa, pero dependen de un contexto: la salida. Cuando el contexto se espacia, el vínculo necesita mudarse a otros formatos. Eso no es decadencia, es evolución. Las amigas de pista pueden ser perfectamente amigas de sillón, de trámite y de hospital, si las dos partes hacen el pase.
Estrategias que funcionan de verdad
- El plan fijo mensual: una cena, un brunch o una merienda con fecha recurrente. Lo que se agenda, existe; lo que "ya vamos a coordinar", muere.
- Bajar la vara del plan: no hace falta un plan copado para verse. Acompañarla al chino, tomar mates en su casa o caminar veinte cuadras juntas cuenta, y a veces vale más.
- El audio largo como género literario: cuando no da la agenda para verse, un audio de siete minutos contando la vida mantiene la llama. Escuchalo y contestá, ahí está el truco.
- Aparecer en los días importantes: cumpleaños, entrevistas de trabajo, rupturas. Estar en esos momentos vale por diez salidas.
Y de vez en cuando, volver al origen
Nada revive una amistad de fiesta como volver a la fiesta. Organizarse una vez cada tanto para salir todas juntas como antes es un ritual que recarga el vínculo: se ríen de las mismas cosas, vuelven las anécdotas y se acuerdan de por qué se eligieron. La noche fue el lugar donde se conocieron; volver juntas es volver a casa.
La amistad también se milita
Para muchas de nosotras, las amigas son la familia elegida. Y como toda familia, requiere presencia, no solo cariño declarado. Escribile hoy a esa amiga que hace mucho no ves. No esperes el plan perfecto: el mensaje de "te extraño, ¿cuándo nos vemos?" es el plan perfecto.