Vivir la lesbianidad hoy vs. hace 30 años: la brecha generacional
Por Lola Almada — Cronista nocturna. Lesbiana, porteña y de madrugada: si hay una fiesta en Buenos Aires, ya estuvo.
Una lesbiana argentina que hoy tiene veinte años y otra que tiene cincuenta y cinco crecieron, en muchos sentidos, en países distintos en cuanto a derechos y contexto social, aunque compartan la misma identidad.
El marco legal como punto de partida
Quien creció después de 2010 nació o creció en un país con matrimonio igualitario ya sancionado. Quien tiene más de cincuenta años vivió gran parte de su vida adulta sin ese marco legal, y salió del closet, si lo hizo, en un contexto donde no existía ese respaldo.
Referentes visibles
Las generaciones más jóvenes crecieron con acceso a series, música y figuras públicas lesbianas o queer declaradas, algo que las generaciones anteriores casi no tuvieron. Eso cambia por completo el proceso de reconocerse y ponerle nombre a la propia identidad.
Las redes vs. el boca en boca
Hoy, enterarse de una fiesta o encontrar comunidad puede pasar por seguir una cuenta en redes sociales. Antes dependía casi exclusivamente de conocer a la persona correcta. Esa diferencia en el acceso a la información cambió radicalmente la velocidad con la que alguien puede encontrar su comunidad.
Lo que conecta a las generaciones
Más allá de las diferencias, hay algo que sigue uniendo a todas las generaciones de lesbianas argentinas: la necesidad de un espacio propio donde no haga falta explicar nada. Ese punto en común es, quizás, la base sobre la que se sigue construyendo comunidad hoy.