Cómo cambió el lenguaje para nombrar la lesbianidad en Argentina
Por Lola Almada — Cronista nocturna. Lesbiana, porteña y de madrugada: si hay una fiesta en Buenos Aires, ya estuvo.
El lenguaje que se usa para nombrar la lesbianidad en Argentina fue cambiando a lo largo de las décadas, reflejando los cambios sociales y políticos de cada época. Palabras que antes eran insultos hoy pueden ser reivindicadas, y términos que antes eran neutros hoy pueden sonar anticuados.
De la palabra tabú a la palabra nombrada
Durante mucho tiempo, ni siquiera la palabra "lesbiana" se pronunciaba con naturalidad en espacios públicos o familiares: se usaban eufemismos, silencios o directamente se evitaba el tema. Nombrar la propia identidad en voz alta fue, en sí mismo, un acto político.
La reapropiación de "torta"
Un caso particular es la palabra "torta", que originalmente funcionaba como término despectivo y que con los años fue reapropiada por buena parte de la comunidad lésbica argentina como una forma de identificarse con orgullo, dándole la vuelta a su sentido original.
Nuevas palabras, nuevos matices
Con el tiempo también se sumaron términos para nombrar identidades y experiencias que antes no tenían una palabra específica en el uso cotidiano, reflejando una comprensión cada vez más matizada de las distintas formas de vivir la lesbianidad y la disidencia sexual.
El lenguaje sigue vivo
Así como cambió en el pasado, es probable que el lenguaje siga transformándose con las próximas generaciones. Cada época encuentra sus propias palabras para nombrar lo mismo: el deseo, la identidad y la comunidad entre mujeres.