El sector chill de una fiesta: por qué un rincón tranquilo salva la noche
Por Lola Almada — Cronista nocturna. Lesbiana, porteña y de madrugada: si hay una fiesta en Buenos Aires, ya estuvo.
Hay un momento en toda fiesta en que la pista te expulsa. Puede ser a las 3, puede ser a la 1: el cuerpo pide pausa y los oídos piden silencio. Las fiestas que entienden esto tienen un sector chill, y las que lo tienen bien armado se nota en cómo la gente se queda hasta el final.
Qué es exactamente
Un espacio aparte, con la música más baja, lugar para sentarse y luz un poco más amable. Puede ser un patio, una sala, una terraza. Lo importante es que se pueda hablar sin acercarse a la oreja de la otra. En Fiesta Femme lo llaman, con humor, el sector para charlar y charlar, porque es donde pasan las dos cosas.
Para qué sirve
- Conocer gente de verdad: en la pista se baila, en el chill se conversa. Los matches de la noche casi siempre se confirman acá.
- Descansar sin irse: veinte minutos sentada y volvés a la pista con otra energía.
- Cuidar a una amiga: si alguien del grupo está mareada o bajoneada, el chill es el lugar para acompañarla.
Etiqueta del chill
Es un espacio compartido, así que vale lo mismo de siempre: no acaparar el sillón grande entre dos, no gritar, no fumar donde no se puede. Y si ves a alguien sola que parece querer charlar, el chill es el único lugar de la fiesta donde acercarse a decir hola es natural y no invasivo.
Un último dato: en primavera y verano los sectores chill al aire libre se llenan rápido. Si querés lugar, bajá de la pista antes de que lo haga todo el mundo.