Ir a una fiesta lésbica cuando tu familia todavía no sabe
Por Lola Almada — Cronista nocturna. Lesbiana, porteña y de madrugada: si hay una fiesta en Buenos Aires, ya estuvo.
No todo el mundo está en el mismo momento respecto a contarle a su familia. Salir a una fiesta lésbica mientras tanto no tiene nada de malo, aunque a veces genere culpa injustificada.
Tu ritmo, no el de nadie más
Contarlo cuando vos decidas, y no antes, es un derecho, no una falta de coherencia. Ir a una fiesta lésbica sin haberlo hablado en casa no te hace menos válida.
Cuidar la logística
Una excusa simple ("salgo con amigas") suele alcanzar y no requiere mentiras elaboradas ni sentir que estás actuando un papel.
Rodearte de quienes sí saben
- Ir con amigas que ya conocen tu situación da tranquilidad extra.
- No hace falta compartir fotos de la noche en redes si te preocupa la privacidad.
- El espacio de la fiesta es tuyo esa noche, más allá de lo que pase o no en casa.
Con el tiempo, muchas encuentran su propio momento para hablarlo. Mientras tanto, tenés todo el derecho a vivir tu vida social como quieras.