Maratón de cine lésbico: 8 películas para ver una atrás de la otra
Por Lola Almada — Cronista nocturna. Lesbiana, porteña y de madrugada: si hay una fiesta en Buenos Aires, ya estuvo.
Los ciclos de cine lésbico volvieron a los bares y centros culturales de Buenos Aires, y con ellos la pregunta de siempre: qué ver. Esta lista no pretende ser canónica, pero si viste las ocho tenés una base más que sólida para cualquier charla de previa.
La lista
- Retrato de una mujer en llamas (Francia, 2019). La más citada de la década por algo: una historia de amor en una isla, con pocas palabras y mucho fuego.
- Carol (Estados Unidos, 2015). Nueva York en los cincuenta, guantes olvidados en un mostrador y una de las mejores bandas sonoras del cine reciente.
- But I'm a Cheerleader (Estados Unidos, 1999). Comedia en colores pastel sobre un campamento de conversión. Mucho más tierna y más filosa de lo que parece.
- La vida de Adèle (Francia, 2013). Larga, intensa, discutida. Se ve una vez y se recuerda para siempre.
- Rafiki (Kenia, 2018). Prohibida en su país y celebrada en Cannes. Dos chicas en Nairobi y una paleta de colores que enamora.
- Plan B (Argentina, 2009). Una de las primeras películas argentinas en tratar el deseo entre personas del mismo género con humor y naturalidad.
- Bound (Estados Unidos, 1996). Thriller de mafia con dos protagonistas que planean una estafa. Pura tensión.
- Las hijas del fuego (Argentina, 2018). Un viaje por la Patagonia que es también un manifiesto sobre el deseo y la libertad.
Cómo armar la maratón
Alterná: una intensa, una liviana. Empezar con Carol y seguir con But I'm a Cheerleader es un buen ritmo. Dejá las argentinas para cuando el grupo ya esté entrado en calor, porque dan para hablar después.
Y si preferís verlas con más gente, los ciclos de cine lésbico en bares como Feliza pasan varias de estas una atrás de la otra en una sala aparte, antes de que arranque la fiesta. Es la mejor forma de llegar a la pista con una historia en la cabeza.