Matrimonio igualitario en Argentina: qué significó la ley de 2010
Por Lola Almada — Cronista nocturna. Lesbiana, porteña y de madrugada: si hay una fiesta en Buenos Aires, ya estuvo.
En julio de 2010 Argentina aprobó la ley de matrimonio igualitario, convirtiéndose en el primer país de América Latina en reconocer el matrimonio entre personas del mismo sexo con los mismos derechos que el matrimonio heterosexual. Para miles de parejas de lesbianas, dejó de ser una pelea simbólica para volverse un derecho concreto.
Más que una ceremonia
La ley no fue solo sobre poder casarse: habilitó herencia, obra social compartida, adopción conjunta, y el reconocimiento legal de un vínculo que hasta ese momento no existía para el Estado. Antes de 2010, una pareja de mujeres de muchos años de convivencia podía quedar completamente desprotegida ante una enfermedad o una muerte.
Una pelea larga antes de la ley
La aprobación fue resultado de años de organización de agrupaciones LGBTIQ+ argentinas, que venían presentando proyectos, dando batallas judiciales y construyendo apoyo social mucho antes de que el Congreso votara. No fue un regalo: fue una conquista.
El efecto regional
La ley argentina se convirtió en referencia para otros países de la región, que en los años siguientes fueron sumando sus propias leyes de matrimonio igualitario. Argentina quedó marcada como pionera en derechos LGBTIQ+ en Latinoamérica.
Lo que sigue pendiente
Tener la ley no resolvió todo: la lesbofobia social y familiar no desapareció de un día para el otro, y para muchas mujeres salir del closet sigue siendo un proceso propio, distinto al del papel. Pero contar con ese marco legal cambió el terreno sobre el que se pisa.