Mitos sobre las fiestas lésbicas que conviene desmentir
Por Lola Almada — Cronista nocturna. Lesbiana, porteña y de madrugada: si hay una fiesta en Buenos Aires, ya estuvo.
Las fiestas lésbicas arrastran ideas que circulan sin que nadie las haya comprobado. Algunas frenan a quienes tienen ganas de ir. Repasamos los mitos más frecuentes.
Mito 1: son todas conocidas entre sí
Hay grupos de amigas y regulares, pero cada edición recibe mucha gente nueva. Es muy común ir sola o con una sola amiga y terminar conociendo a medio salón.
Mito 2: hay que ser lesbiana declarada para entrar
Las fiestas suelen estar pensadas para toda la comunidad: lesbianas, bisexuales, pansexuales, queer, trans y personas que están explorando. Nadie te pide que expliques tu identidad en la puerta.
Mito 3: es una cacería
La mayoría va a bailar, a charlar y a pasarla bien con amigas. Conocer a alguien es una posibilidad, no una obligación. Con el consentimiento como regla, nadie te debe nada.
Mito 4: hay que ir producida
El estilo es libre. Verás vestidos, remeras de banda, brillos y zapatillas. Lo único que importa es sentirte cómoda.
Mito 5: es solo para jóvenes
Las edades varían mucho. Hay personas de veintipocos y de cuarenta o más, y la mezcla enriquece la noche.
Mito 6: hay mal ambiente
Lo opuesto suele ser cierto: muchas encuentran en estas fiestas uno de los lugares más amables de la ciudad, justamente por la sensación de comunidad.
La mejor forma de desmentir un mito es ir a comprobarlo. Mirá la próxima fecha y sacate la duda.