Primeras relaciones lésbicas: qué es distinto y qué esperar
Por Lola Almada — Cronista nocturna. Lesbiana, porteña y de madrugada: si hay una fiesta en Buenos Aires, ya estuvo.
Tu primera relación de pareja con una mujer puede sentirse distinta a lo que conocías antes, y eso genera dudas: "¿esto es normal en una relación lésbica, o me está pasando algo raro a mí?". Casi siempre, es más normal de lo que pensás.
La intensidad emocional puede ser mayor
Es común que las primeras relaciones lésbicas avancen emocionalmente rápido —a veces se le dice, en broma, "el U-Haul" por la costumbre de mudarse juntas muy pronto—. No hay nada malo en ir rápido si a ambas les hace bien, pero tampoco hace falta forzar esa velocidad si no la sentís natural.
Los roles no vienen predefinidos
Sin el mapa tradicional de "quién hace qué" que a veces se asume en parejas heterosexuales, vas a tener que conversarlo todo: quién invita, quién da el primer paso, cómo se reparten las tareas. Puede sentirse desordenado al principio, pero termina siendo más libre.
Los celos y la comparación con ex parejas
Es común sentir inseguridad frente a las amistades cercanas de tu pareja, sobre todo si venís de relaciones donde esas líneas estaban más marcadas culturalmente. Hablarlo abiertamente, sin asumir nada, ayuda mucho más que suponer.
No hay manual, pero sí hay comunidad
Hablar con otras lesbianas o bisexuales que ya pasaron por su primera relación puede darte mucha perspectiva sobre qué es esperable y qué no. Espacios como Fiesta Femme son también buenos lugares para tejer esas conversaciones informales con gente que ya vivió lo que estás viviendo vos.