El primer beso: cómo saber cuándo es el momento
Por Lola Almada — Cronista nocturna. Lesbiana, porteña y de madrugada: si hay una fiesta en Buenos Aires, ya estuvo.
El momento del primer beso genera una mezcla particular de ilusión y nervios. No hay una fórmula exacta, pero hay señales bastante confiables para saber si el momento llegó.
La cercanía física ya viene en aumento
Si durante la cita el espacio personal se fue achicando de forma natural —se sientan más cerca, hay más contacto casual, las miradas se sostienen más— generalmente es una buena señal de que un beso no va a caer de sorpresa.
Hay una pausa en la conversación que se siente distinta
No es un silencio incómodo, es un silencio cargado: las dos se están mirando y ninguna sabe muy bien qué decir. Ese es, muchas veces, el momento.
No hace falta anunciarlo con palabras
Acercarse despacio, dejando margen para que la otra persona pueda alejarse si no está en la misma sintonía, comunica la intención sin necesidad de preguntar en voz alta "¿te puedo besar?" — aunque preguntarlo directamente también es totalmente válido y, para muchas, más cómodo.
Si la lectura falla, no pasa nada
Si te acercás y sentís que la otra persona no está en la misma onda, un simple "perdón, me pareció que..." con una sonrisa resuelve la situación sin drama. Leer mal una señal no arruina una cita que venía bien.
No hay un momento correcto universal
Para algunas parejas el primer beso llega en la primera cita, para otras recién en la tercera o cuarta. Ninguna velocidad es más válida que otra: lo que importa es que se sienta natural para las dos, no forzado por una expectativa externa de "así se supone que tiene que ser".
Después del beso
Si se sintió bien para las dos, generalmente se nota enseguida en cómo sigue la charla: más relajada, con más risas, con ganas de que la cita no termine todavía.