Salir a bailar sin alcohol: guía para una noche lésbica sobria
Por Lola Almada — Cronista nocturna. Lesbiana, porteña y de madrugada: si hay una fiesta en Buenos Aires, ya estuvo.
Hay muchas razones para salir sin tomar: salud, medicación, embarazo, recuperación, o simplemente ganas. Lo que antes era raro en la noche porteña hoy es común, y las fiestas lésbicas se adaptaron bastante bien. Igual, salir sobria en un ambiente donde la mayoría toma tiene su técnica.
Qué pedir en la barra
- Agua con gas con limón, en vaso de trago. Nadie pregunta y refresca más que nada.
- Tónica sola o con jengibre. Tiene gusto a trago sin serlo.
- Los mocktails: cada vez más bares tienen uno o dos en la carta. Si no, pedí un jugo con soda.
Un detalle: los bares que cuidan a su público tienen agua gratis o a precio accesible. Feliza, por ejemplo, siempre tuvo esa política, y es un buen indicador de a dónde ir.
Cómo responder cuando te ofrecen
La respuesta más efectiva es la más corta: no, gracias, hoy no tomo. Sin explicación. Si insisten, repetís lo mismo. Nueve de cada diez veces la conversación sigue por otro lado. La décima vez, la persona que insiste te está diciendo algo sobre sí misma, no sobre vos.
Lo que gana la noche sobria
Te acordás de todo. Bailás mejor de lo que creés, porque el ritmo no depende de los tragos. Conocés gente con más atención y la conversación del chill es de verdad. Y volvés a tu casa manejando tu propia noche, sin depender de nadie.
Lo que pierde: nada que valga mucho. A las 3 de la mañana, cuando la pista está a full, nadie sabe quién tomó y quién no. Solo se ve quién la está pasando bien.