Salir del closet con la familia: cómo prepararte para la conversación
Por Lola Almada — Cronista nocturna. Lesbiana, porteña y de madrugada: si hay una fiesta en Buenos Aires, ya estuvo.
No existe un guion perfecto para contarle a tu familia que sos lesbiana o bisexual. Cada familia es un mundo, y lo que funciona con una madre puede ser un desastre con otra. Lo que sí se puede hacer es prepararte mejor para la conversación, sea cual sea el resultado.
Antes de hablar, preguntate esto
- ¿Tenés dónde quedarte si la reacción es mala y necesitás distancia unos días?
- ¿Hay alguien de confianza —amiga, hermana, pareja— que pueda estar cerca ese día?
- ¿Elegiste el momento vos, o te sentís empujada a apurarte por otra persona?
Contarlo cuando vos decidís, no cuando alguien más lo decide por vos, ya es una diferencia enorme en cómo te sentís después.
No sos responsable de la reacción de nadie
Podés decirlo con el cariño más grande del mundo y aun así recibir una reacción dura. Eso no significa que lo hiciste mal. La reacción de tu familia depende de sus propias ideas, prejuicios y procesos —no del cómo se lo dijiste.
No hace falta contarlo a todas a la vez
Podés elegir primero a la persona de la familia con la que más confiás, y avanzar desde ahí. No hay una regla que diga que hay que hacer un anuncio general. Ir de a una, empezando por quien más te sostiene, suele bajar mucho la presión del momento.
Si sale bien
Date el permiso de disfrutarlo. A veces, después de tanto anticipar lo peor, cuesta creer que la reacción haya sido buena. Está bien soltar un poco y festejarlo, aunque sea con vos misma primero.