Series con personajes lésbicos y bisexuales que valen la pena ver
Por Lola Almada — Cronista nocturna. Lesbiana, porteña y de madrugada: si hay una fiesta en Buenos Aires, ya estuvo.
Hubo una época, no tan lejana, en la que ver a dos mujeres enamorarse en la tele era un acontecimiento que se comentaba durante meses, y encima solía terminar mal. Esa época quedó atrás: hoy hay series con protagonistas lesbianas y bisexuales en todos los géneros, desde el drama de época hasta la comedia. El problema cambió de signo: ya no es encontrar, es elegir.
Qué buscar en la representación que vale la pena
- Personajes con vida propia: las mejores series le dan a sus personajes lésbicos tramas completas, no solo la función de "el personaje diverso". Trabajan, se equivocan, tienen familia, tienen humor.
- Historias que no terminan en tragedia: el viejo cliché de que el personaje lésbico muere o sufre eternamente ya fue señalado tantas veces que las buenas producciones lo esquivan a propósito. Merecemos finales felices, o al menos finales normales.
- Deseo mostrado sin morbo: hay una diferencia enorme entre las historias filmadas para nosotras y las filmadas para la mirada ajena. Se nota en cinco minutos.
Dónde encontrar recomendaciones confiables
El algoritmo de las plataformas no siempre entiende lo que buscás. Las mejores fuentes son otras: las listas que arman las propias espectadoras lesbianas en redes, los subtítulos de "sapphic" y "wlw" en las comunidades de fans, y la recomendación directa de amigas, que sigue siendo imbatible. Si tres amigas tortas te dicen que veas algo, vela.
El fenómeno de verlas en comunidad
La mitad del disfrute de estas series es comentarlas: los memes, las teorías, el capítulo que nadie vio venir. Armá una noche de series con tus amigas o sumate a la conversación en redes. Compartir la ficción es una forma de comunidad tan real como cualquier otra: generaciones de lesbianas se reconocieron entre sí por amar a los mismos personajes.
Y cuando el capítulo termina
La ficción nos presta historias, pero la vida real tiene mejor banda sonora. Después de la maratón, apagá la tele y llevá esa energía a la calle: la comunidad que ves en pantalla existe, baila y te está esperando. Las series se disfrutan más cuando tu propia vida también tiene capítulos buenos.