Vivir tu sexualidad sin apuro: por qué no hay un cronograma correcto
Por Lola Almada — Cronista nocturna. Lesbiana, porteña y de madrugada: si hay una fiesta en Buenos Aires, ya estuvo.
Hay una presión social bastante instalada de que a cierta edad "ya deberías tener todo claro": tu identidad, tus experiencias, tu forma de vincularte. Esa presión no tiene ningún fundamento real, y vale la pena soltarla.
No hay una edad correcta para nada
Hay mujeres que se dan cuenta de que son lesbianas o bisexuales a los quince, y otras a los cuarenta y cinco. Hay quienes tienen su primera relación con una mujer a los veinte, y quienes la tienen recién a los treinta y cinco. Ninguna de esas líneas de tiempo es más válida que la otra.
Comparar tu proceso con el de otras no ayuda
Es fácil mirar a alguien que "ya tiene todo resuelto" y sentir que vas atrasada. Pero cada proceso tiene su propia lógica interna, sus propios frenos, su propio contexto familiar y social. No estás compitiendo contra nadie.
Lo que sí podés hacer mientras tanto
- Explorar a tu ritmo, sin sentirte obligada a "avanzar" a cierta velocidad.
- Rodearte de espacios donde no se juzgue tu proceso, aunque sea más lento que el de otras.
- Recordarte que la sexualidad no vence: no hay una fecha límite después de la cual ya "no cuenta" haberla vivido.
Ir despacio también es una forma de cuidarte
Tomarte tu tiempo no es indecisión ni cobardía. A veces es simplemente la forma más honesta de construir algo que dure, en vez de apurar pasos solo porque el reloj social te lo pide.